
Algunos aspectos interesantes del Sermón del Monte
1. Las bienaventuranzas que presenta Mateo (capítulo 5) son ocho, pero se pueden encontrar 44 bienaventuranzas en todo el Nuevo Testamento. Pero algunos sostienen que son siete (para dar ese carácter perfecto que ostenta el número siete) y que la octava bienaventuranza que plantea la persecución es la consecuencia de ser un heredero del reino de Dios.
2. Desde que comienzan las bienaventuranzas en el versículo 3 hasta el versículo 12 no presentan conjunciones (asíndeton) entre una y otra por lo que ninguna se conecta a la otra gramaticalmente. son independientes, pero forman parte de un todo.
3. Los oyentes primarios de estas bienaventuranzas son los discípulos, a los cuales se le suma la multitud.
4. Las bienaventuranzas no describen a diferentes grupos de personas, más bien es un mismo cuadro característico de la persona que busca el reino de Dios.
5. Jesús comenzó sus bienaventuranzas con el grupo más desafortunado de la tierra, los pobres. Ellos eran los 'am ha 'arets, “el pueblo de la tierra". La palabra “bienaventurados" viene del griego makarios que también puede significar “afortunados".
6. El concepto de bendición que Jesús propone está en relación con la vida eterna, no con la temporal. La primera se obtiene por gracia, la segunda se obtiene por el esfuerzo y las circunstancias. No obstante, la vida eterna se acepta en la terrena y desde ésta se comienzan a obtener los beneficios.
7. Jesús al sentarse sigue al más puro estilo litúrgico de la sinagoga, es la derashah, sentarse para hacer la homilía de la Palabra de Dios.
8. Algunos ven el Sermón del Monte como... un evangelio, el carácter del cristiano, resumen de la vida cristiana, un código de ética, un código de justicia, las bases del reino de Dios, etc.
9. Las bienaventuranzas tienen un trasfondo mesiánico, es típico del lenguaje narrativo de Mateo.
10. Las bienaventuranzas haya su aplicación en la praxis.
A continuación expongo algunas citas de Elena White sobre el Sermón del Monte
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Bajo los árboles de la falda del monte, a poca distancia del
mar de Galilea, llamó a los doce al apostolado, y pronunció el sermón del
monte.
Debajo de los protectores árboles de la ladera de la
montaña, pero a corta distancia del mar de Galilea, fueron llamados los doce al
apostolado y fue pronunciado el sermón del monte.
El sermón del monte, aunque dado especialmente a los
discípulos, fue pronunciado a oídos de la multitud.
En el sermón sobre el monte Cristo enseñó a sus discípulos
preciosas lecciones en cuanto a la necesidad de confiar en Dios.
En el admirable sermón sobre el monte explicó lo que Dios
considera como más precioso, y lo que da felicidad verdadera.
En el Sermón del Monte de Cristo fueron dadas la luz y la
verdad, y se establecieron principios que se aplican a toda condición de la
vida, y a todo deber que Dios requiere de nosotros.
El Sermón del Monte es una producción maravillosa; sin
embargo, es tan sencillo que hasta un niño puede estudiarlo, sin dejar de
comprenderlo.
En el sermón del monte mostró cómo sus requerimientos se
extienden más allá de sus acciones externas, abarcando los pensamientos e
intentos del corazón.
El Sermón del Monte es una bendición del cielo para el
mundo, una voz proveniente del trono de Dios. Fue dado a la humanidad como ley
que enunciara sus deberes y luz proveniente del cielo, para infundirle
esperanza y consolación en el desaliento; gozo y estímulo en todas las
vicisitudes de la vida.
El Sermón del Monte es un ejemplo, de cómo debiéramos
enseñar. ¡Qué cuidado ejerció Cristo para hacer que los misterios ya no fueran
misterios, sino verdades sencillas y simples! En sus instrucciones no había
nada vago, ni difícil de entender
El Sermón de Cristo en el Monte fue diseñado para referirse
a nuestra vida cotidiana. Los mandamientos son tan amplios que aún se
posesionan de nuestros pensamientos.
En el Sermón del Monte Cristo dio una definición de la
verdadera santificación. El vivió una vida de santidad. Fue un ejemplo práctico
de lo que sus seguidores han de ser
En su sermón del monte, después de especificar lo que se
debe hacer a fin de ser benditos, y lo que no se debe hacer, dice: “Sed, pues,
vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
Las bienaventuranzas constituyeron un saludo para toda la
familia humana. Al contemplar la vasta multitud reunida para escuchar el Sermón
del Monte, pareció olvidar por el momento que no se hallaba en el cielo, y usó
el saludo familiar del mundo de la luz. De sus labios brotaron bendiciones como
de un manantial por largo tiempo obstruido.
La obra de Cristo debía colocar ante los hombres el carácter
de su reino, y mostrarles que los nombres y posesiones y títulos no significan
nada, en tanto que a la vista del cielo la pureza de la virtud y la santidad
del carácter son consideradas de máximo valor. En el sermón del monte, las
primeras oraciones provenientes de sus labios tenían el propósito de echar por
tierra aquellas ambiciones. “Bienaventurados los pobres en espíritu—dijo—,
porque de ellos es el reino de los cielos